

La muerte súbita de una persona joven y aparentemente sana es un hecho que produce un gran impacto social y familiar, sobre todo si tiene lugar durante la práctica deportiva y en un momento donde son testigos miles de personas, hecho que ocurrió estos días atrás.
No obstante, esto no ha sido un caso aislado, ya que si prestamos atención a las noticias deportivas que van saliendo a lo largo del año, podemos ver que entre 15 y 20 deportistas (tan solo en España), fallecen por muerte súbita, relacionada ésta con problemas sobre todo cardiovasculares.

En la cima de la negra estadística de la muerte súbita se encuentran el fútbol y el ciclismo. Es probable que el mayor número de casos sea debido a que son algunos de los deportes más practicados, aunque hay que tener en cuenta que, sobre todo el ciclismo, es un deporte que exige un alto nivel de esfuerzo y en el que se encuentra bastante extendido el uso de sustancias no autorizadas (dopaje).
Dicho
